Lágrimas esqueléticas que se evaporan,
músculos que aún respiran,
ojos que aún laten,
venas que aún ven.
Mi boca ya no mendiga.
Vuelven
Los Besos en llamas,
Besos sedantes, soberbios y danzantes,
Besos que me galopan, me investigan y me orientan.
Y mis arterias aún respiran,
gritan, alumbran, gozan.
Todavía puedo gemir
y ser tu diluvio de plumas
o hacerte llover en colores
y mostrarte la vida en rojo.